Fundamentos Teóricos PDF Imprimir

La propuesta conceptual y las pautas de acción de la Escuela de Mediación Social, Intercultural y de Género tienen como base 4 elementos de referencia claves que, a su vez, conforman la fundamentación teórico-metodológica de la misma, éstos son:

1.- Una definición de partida de Mediación.

Para nuestra Escuela, la Mediación, se dibuja como una "secuencia comunicacional en presencia de un/a mediador/a, cuyo papel consiste en ayudar a las partes a APROPIARSE ACTIVAMENTE DEL CONFLICTO, facilitando así la búsqueda de alternativas al mismo, dado que esta "tercera persona" carece de poder para imponer una solución a los/las protagonista/as".

Es un procedimiento en el cual dos o más personas en conflicto requieren voluntariamente la ayuda de una tercera persona imparcial para que, a lo largo de un proceso cooperativo y de corresponsabilidad del conflicto por sus protagonistas (las partes), se trabaje positivamente en la co-construcción de una solución consensuada, que podrá resolver el problema o abrir nuevos caminos para entender la convivencia.

Es a las personas que viven y lideran sus circunstancias a quienes corresponde retomar la reflexión y los compromisos respecto de sus conflictos, a partir de actitudes de comprensión y de respeto a la alteridad, con la participación de una persona mediadora, catalizadora, dinamizadora e imparcialmente percibida.

Como se desprende del contenido de la definición que planteamos, abogamos por modelos de mediación más trasformativos, sin dejar por ello de conocer y combinar las aportaciones del resto de modelos existentes.

2.- Una concepción amplia de mediación, más allá de la resolución del conflicto y relacionada con la gestión de la convivencia, como metodología para la mejora de las relaciones humanas y la comunicación, así como el reconocimiento del otro.

Desde la Escuela de Mediación Social, Intercultural y de Género no se aboga únicamente por la mediación desde su conceptualización más estricta, ligada únicamente a la gestión de los conflictos manifiestos, sino que, además, le atribuye a la acción mediadora una oportunidad más amplia relacionada con la convivencia y la prevención de los conflictos en diferentes ámbitos y ligada con la consecución de una cultura de paz .

Esta propuesta es fruto de que en la actualidad la mediación se ha enriquecido con los aportes teóricos y aplicados de una amplia gama de experiencias en programas y servicios de mediación en familias, en empresas, en escuelas, en comunidades y otros muchos.

Nos encontramos ante un panorama diverso que nos obliga a cuestionarnos la adecuación de las definiciones mas clásicas de la mediación formal a la variedad de conflictos y situaciones en los cuales la acción mediadora tiene algo que aportar; de esta manera podría enriquecerse la acción mediadora en sus distintos ámbitos de aplicación incorporando e integrando las formas que cada modelo tiene de entender la conflictividad personal y social y sus metodologías y estilos de aplicación. Es necesaria una breve reflexión sobre los cambios que se están produciendo en la conceptualización de la mediación, como metodología para resolver disputas y como enfoque para prevenir conflictos y transformar relaciones.

De esta diversificación en el terreno de la mediación nace, al menos dos modelos de intervención bajo la base común de la mediación. Por un lado, los programas de mediación, desde la perspectiva de la resolución de conflictos que tienen a la base paradigmas teóricos más clásicos, y por otro la mediación social trabajando desde la perspectiva de la convivencia, como parte integrante de un proceso complicado de prevención y gestión de conflictos en los diferentes ámbitos.

En esta apuesta integradora creemos en la mediación como metodología que promueve la construcción conjunta, solidaria y comprometida de procesos de aprendizaje generando repertorios actitudinales, creativos y dinámicos, a fin de que cada persona llegue a consolidar el nivel de competencia comunicativa y madurez personal que pretenda, liderando su propio proceso vital y adoptando las decisiones intersubjetivas pertinentes en cada momento, en función de las expectativas iniciales, de la secuencia procesual generada y de un entorno contextual que maximice la animación sociocultural, la participación social y la formación continuada.


Así, siguiendo las indicaciones del Laboratorio de Estudios Interculturales de la Universidad de Granada:

1. Creemos que la mediación es ante todo voluntad, una voluntad de abrir caminos, de construir puentes, de establecer lazos allá donde no existen, con el fin de permitir que personas o grupos se reencuentren, de que un ser pueda encontrar el camino hacia sí mismo. La mediación requiere inventiva y creatividad.

2. Creemos que la mediación es también prevención o capacidad de anticipar, de discernir dónde se encuentran los escollos y, de esta manera, evitar que una persona o un grupo se comprometa en un camino sin salida. La mediación exige inteligencia y lucidez.

3. Creemos que la mediación es además medicación: una forma de ayudar, a los que han dado un paso en falso, a los que caen en la violencia, a los que se encierran en el conflicto, a liberarse por sí mismos de esa situación y a saber sacar provecho de ello. La mediación es arte y valentía.

4. A partir de ahí, la mediación es un lugar intermediario donde se hacen nuevas relaciones, o un lugar abierto que evita los escollos, o un lugar dinámico que permite una regulación de las tensiones y los conflictos. La mediación es espacio de comunicación. El/la mediador/a es un "él / ella", una tercera persona, que, siendo reconocido por los dos "yoes" encerrados cada uno en su monólogo, les permite restablecer un "yo" y un "tú", conseguir un verdadero diálogo.

5. La mediación es asunto de las personas o de los grupos entre los que el/la mediador/a establece el lazo: se trata, pues, de suscitar en ellos, que se han reunido, que han evitado irse por otros caminos, otra manera de actuar en común. El/la mediador/a no viene de arriba, aportando soluciones, sino que cataliza la transformación realizada por las dos partes.

6. La mediación requiere que aquellos que recurran a ella lo hagan de una forma activa, que renuncien a la facilidad que supone una asistencia pasiva, que creen un horizonte nuevo, que se dirijan a él con una mirada nueva, que, junto con el mediador, hagan posible ese futuro mediante un pacto. La mediación requiere, del/la mediador/a, que suscite constantemente en las dos partes el deseo de elaborar juntas un nuevo destino, una vía, una salida, e imaginar, conjuntamente, los medios para llevarlos a cabo.

7. La mediación es también una actuación comunicacional, con tres polos: no puede consistir en ayuda y asistencia en dos dimensiones, en las que hay siempre uno que encuentra la solución por el otro; la mediación implica un dinamismo ternario en el que cada uno de los tres participa tanto como los demás.

8. La mediación es una victoria; no es huida sin ganadores ni perdedores, es una estrategia en la que dos antagonistas aceptan perder para llegar a ser uno y otro ganadores.

9. La mediación se conduce a partir de tres únicas fuentes: la inteligencia, la ética y el corazón; el/la mediador/a no recibe ningún poder de nadie, ni puede, pues, juzgar, ni arbitrar, ni decidir solo; no representa a ninguna autoridad y se presenta desarmado: ahí reside su debilidad y su fuerza.

10. La mediación es un antipoder; no es una justicia que se otorga, ni siquiera atemperada, ni es un arbitraje; la verdadera autoridad y poder de decisión pertenecen únicamente a las dos partes.

11. La mediación es independencia: no puede emanar ni de un partido político, ni de una confesión religiosa, ni de un grupo cualquiera, pues entonces sería un grupo de presión y falsearía la mediación en sus mismas raíces. Hay una mediación, enteramente respetable y necesaria, que es la mediación del Estado, pero que es, de hecho, una defensa oficial de los administrados (por ejemplo, la Médiature de la République en Francia). Creemos, por nuestra parte, en la necesidad complementaria de una mediación privada, civil, asociativa.

12. La mediación es imparcial: no puede favorecer indebidamente a una o a otra de las dos personas, o a uno o a otro grupo; el/la mediador/a debe mantenerse en la distancia justa entre los dos y debe dejarse conducir, en su trabajo con ambos, por los criterios de verdad y equidad.

13. La mediación es la búsqueda de objetividad: emplea argumentos sólidos y reprime cualquier método de encanto o seducción.

14. La mediación se rige por el secreto: los que requieran un/a mediador/a tienen estricto derecho a que éste guarde sólo para él lo que se le confía, a que no lo utilice de ninguna manera.

15. La mediación se inscribe en la vida personal y el conjunto de la vida social como un elemento que puede, con fuerza y discreción, contribuir al establecimiento, a la mejora de todas las relaciones, sean las que fueren. Recurrir a ella no es una forma de ponerse en manos de alguien, es permitirse a uno mismo ir más lejos.

Por otra parte, las funciones de la mediación en relación al objetivo del proceso que se inicia: podemos hablar pues, de tres tipos de mediación: aquella dirigida a prevenir situaciones conflictivas - mediación preventiva -, la mediación dirigida a rehabilitar situaciones que en su momento resultan conflictivas -mediación rehabilitadora -, y un último tipo de mediación encaminada a la creación de nuevos contextos y a la renovación del estilo relacional - mediación creativa o renovadora -

3.- La concepción de la mediación Intercultural como una de las modalidades de la Mediación Social, lo cual, entre otras cosas, ha supuesto hacer un énfasis constante en los principios de la mediación, evitando construir la mediación intercultural sin los cimientos firmes de la mediación en general.

Están apareciendo sugerentes concepciones interculturales en el ámbito de la teoría y la práctica de la mediación. La naturaleza de la mediación como intervención de terceros para apoyar a partes involucradas en conflictos se vuelve más compleja cuando se incorpora la variante cultural a muy distintos niveles: la diversidad étnica, religiosa, etc. de las partes; la propia cultura del mediador o mediadora; la influencia de los factores culturales en la relación establecida y en el contenido del conflicto, etc.

Los principios, objetivos y metodología de trabajo de la mediación, ampliamente reconocidos en los ámbitos social y comunitario, resultan hoy día imprescindibles para definir, caracterizar y aplicar métodos útiles de actuación en situaciones de multiculturalidad significativa. Desde mediados de la década de los noventa hasta el presente, observamos un incesante crecimiento de la mediación intercultural tanto en España como fuera de nuestras fronteras; cada vez más, la mediación es valorada como uno de los principales puntos de apoyo para una integración entre las culturas y personas receptoras e inmigradas, generándose una nueva forma de trabajo que tiene como objetivo promover la participación de la población inmigrante, mejorar la convivencia intercultural, prestar apoyo a los profesionales, detectar las necesidades de la población y mejorar el acceso a los recursos. La Mediación Intercultural debe ser entendida como una variante de la Mediación Social en situaciones de Multiculturalidad significativa, orientada hacia la consecución del reconocimiento del "otro" y el acercamiento de las partes a través de:

(a) LA MEJORA DE LA COMPRENSIÓN MÚTUA

A través del conocimiento y reconocimiento de la realidad del otro

(b) EL APRENDIZAJE Y DESARROLLO DE LA CONVIVENCIA

A través del trabajo con las actitudes de todas las partes implicadas

(c) LA REGULACIÓN DE CONFLICTOS Y LA ADECUACIÓN INSTITUCIONAL

Así pues, la mediación intercultural es una "herramienta que permite la interacción entre los/as inmigrantes y los/as autóctonos/as, para el reconocimiento y conocimiento mutuo, y a través de su acción, ayuda a fomentar el respeto por las múltiples diferencias culturales que conviven en un mismo entorno y a prevenir y/o resolver y/o reformular posibles conflictos y potenciar la comunicación".

Es la intervención de una tercera parte, con capacidad para dar a conocer las claves, las representaciones culturales y sociales de los actores implicados, para superar situaciones de desconocimiento e incomunicación, conflicto de valores o intereses, o la existencia de diferencias o desigualdades, en orden a construir un nuevo marco común de convivencia.

La mediación intercultural, por tanto, permite explicitar el sentido, las lógicas y las representaciones de las culturas en contacto, de manera mutua, en un ambiente apropiado de comunicación y predisposición de ambas partes a la colaboración de una tercera, con el objetivo tanto de garantizar la igualdad de disfrute y de acceso a los recursos y servicios a los que tienen derecho, como de favorecer el conocimiento y la interrelación entre personas/grupos.

4.- Aproximación a la mediación desde una perspectiva de género.

La perspectiva de género supone considerar sistemáticamente las diferencias entre las condiciones, situaciones y necesidades respectivas de mujeres y hombres. Mientras la realidad de las mujeres no esté presente en la base de las estructuras, éstas seguirán en posición de desventaja.

Por ello, nuestra Escuela incorpora dicha perspectiva de género y más si tratamos de alcanzar y difundir la cultura de la paz., puesto que es una labor igualitaria y de justicia social que nos acerca a un modelo de sociedad más justa y acorde con los derechos fundamentales de las mujeres.

La Escuela de Mediación comprende que la Construcción de Paz es una tarea y un compromiso que nos concierne a todas las personas, esto es, hombres y mujeres, de aquí y de allá, aceptando la diferencia y la diversidad como elementos constructivos en el desarrollo de una Cultura de Paz. Para ello, defendemos el rol de la mujer como agente de cambio social: las mujeres han de adoptar un papel activo en la transformación social, ya que son elementos activos, participes y miembros de pleno derecho de la sociedad que les rodea.

Su aportación para eliminar situaciones sociales indeseables es fundamental, su papel de educadoras y de transmisoras de valores sociales, que no tienen por qué abandonar, sino compartir, las hace un pilar básico para conseguir que las generaciones futuras asuman los cambios sociales y las nuevas situaciones creadas como algo natural y enriquecedor (por ejemplo, la llegada de gente de otros países y de otras culturas). La visión plural e integradora que se les proporcione a estas nuevas generaciones, hará que ellos y ellas a su vez vivan y potencien los cambios sociales positivos como algo asumido y natural.

Partiendo de estas premisas, la Escuela de Mediación Social, Intercultural y de Género, aboga por reconocer que tanto el "género" como la "igualdad de oportunidades" son elementos a tener en cuenta en el proceso de Mediación. Pensamos que incluir conocimientos sobre temas de "género" e "igualdad de oportunidades" en la formación de los/as mediadores/as contribuye tanto a mejorar la calidad de los acuerdos a alcanzar en los procesos de mediación formales, como a establecer las futuras relaciones de las partes en conflicto, puesto que se mejoran los procesos empáticos (en tanto en cuanto los actores se vean reflejados desde el género), y se garantiza igualdad de oportunidades en sus pretensiones.

La mayoría de los conflictos sociales son multicausales, por lo que requieren de un proceso de Mediación con características particulares tanto en las técnicas a emplear como en la preparación de los/as mediadores/as, puesto que "las atribuciones de género" son muchas veces estructurales y forman parte de patrones educativos sexistas interiorizados e incluso, en ocasiones, compartidos. Como mujeres y hombres podemos decir que somos producto de una compleja trama construída básicamente por la cultura y la psicología llamada de "género", que como tal condiciona nuestra forma de pensar, de negociar, de tomar decisiones, de efectuar elecciones y de mediar.

Además , el incorporar la vertiente de género pretende a su vez:

  • Reconocer y visibilizar en papel de las mujeres en la pacificación de los conflictos a lo largo de la historia y en todos los países del mundo.
  • Significar la contribución trasnacional de las mujeres migrantes como mediadoras informales.
  • Afianzar y mejorar la incorporación de mujeres profesionales al mercado laboral, a través de su capacitación como mediadoras interculturales. Pensamos que es importante que a la hora de crear y ocupar nuevos perfiles laborales, como puede ser el de Mediador/a Intercultural, se tenga en cuenta la vertiente de género, ya que estos nuevos perfiles pueden ser una puerta abierta para afianzar y mejorar la incorporación de mujeres profesionales al mercado laboral.

Es significativo constatar que en la actualidad, son las mujeres mayoritariamente quienes están demandando formación y se están formando en la disciplina y realizando las labores profesionales como Mediadoras Interculturales a nivel europeo, encontrando diferentes estudios y prácticas que ponen de manifiesto esta realidad.

 

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